sábado, 25 de mayo de 2013

En vilo por Neymar

Parece que el culebrón "Neymar" va a llegar pronto a su fin. Anoche el Santos hizo oficial que había aceptado dos propuestas, la del Real Madrid (35 millones) y la del Barça (28) por el 55% del pase del brasileño. Ahora la decisión es suya: Neymar jugará en España, pero todavía no sabe dónde. Las declaraciones que concedió en la pasada madrugada a los medios cariocas son las siguientes: "Voy a decidir con mi familia, pues no tengo prisa y la decisión puede salir en cinco minutos, en media hora o en tres días". ¿Qué equipo elegirá?




Según algunos medios, el crack brasileño percibiría en el club blanco cinco millones más de la ficha que le ofrece el Barcelona (11), convirtiéndose en uno de los futbolistas mejores pagados de la Liga BBVA. En el Madrid, pese a tener que convivir en el mismo vestuario que Cristiano Ronaldo, no existen demasiadas similitudes en cuanto al juego de uno y otro, y podrían ser más compatibles en el terreno de juego -jugaría como falso "9"-. En el Barça podría perjudicarle la adaptación a un equipo con clara predisposición al juego de pase, algo a lo que no está caracterizado Neymar, que quizás sería el jugador destructivo, desequilibrante, por lo que vino Alexis por ejemplo... con la diferencia de que Messi está para ese cometido y ya se ha comido al chileno. Al jugador del Santos podría pasarle lo mismo. El propio Johan Cruyff lo explicó hace poco: "Dos jefes en el mismo barco no funcionan. Hay que aprender del pasado".

El estilo de juego del Madrid actual -que no creo que cambie mucho con el entrenador que venga- sí que es más conveniente para Neymar, acostumbrado a moverse mucho, encontrar espacios, desequilibrar por velocidad o regate y lanzar contraataques ágiles y eléctricos. El del Barça es un juego más pausado, menos vertical.

El inconveniente de llegar al Real Madrid puede ser más perjudicial para el propio equipo blanco que para el propio Neymar. El montante de la operación rondaría los 80 millones, 40 para el Barça -multa que iría para el Santos en caso de echarse atrás según el pre-contrato que estableció el padre del jugador con los azulgranas- y el resto para Santos y las dos empresas que comparten el 45% de su pase. Una cantidad muy desorbitada para un jugador que todavía no ha debutado en Europa. Es una estrella, no hay duda de que si se le pule bien será un crack mundial, pero debemos recordar el caso "Robinho" que, si bien hay que respetar las distancias -Neymar es muchísimo mejor- no sería la primera vez que un jugador no está preparado para dar un salto de tales características, con la presión que conlleva un traspaso de tales cantidades, rodeado de marketing y estrellato y con los ojos de todos los madridistas puestos en un jugador que, al primer error, será criticado. Le ha pasado hasta a Zidane, con Neymar no sería menos.

La insistencia del Barça por Neymar viene desde mucho antes de que llegara el Madrid a la negociación. Es por eso que el jugador brasileño -que además se declara fan de Messi- podría decantarse finalmente por los azulgranas, ya que el club que preside Sandro Rosell ha apostado muy fuerte por su contratación desde siempre. Esa puede ser la clave. Clave muy importante, pues muchos de los grandes traspasos de la historia se han decidido por eso. Y el pre-contrato que firmó el padre de Neymar deja claro que desde la familia del brasileño ya se daba por hecho su salida hacia Barcelona. Pero el Madrid de Florentino se ha metido por medio y ahora hay que esperar. Europa está en vilo por Neymar.



martes, 21 de mayo de 2013

El debate absurdo de José Mourinho

Ayer Florentino Pérez concedió una rueda de prensa en la que anunció la salida de José Mourinho del Real Madrid a final de temporada. Prensa escrita, radios, televisiones, medios digitales y redes sociales analizan la marcha del técnico portugués y realizan encuestas y debates sobre la valoración de sus tres años al frente del Real Madrid. Me he encontrado muchas sorpresas. Y la verdad, creo que es culpa de vivir en una época en la que el pasado no importa. Pero en mi caso, ya lo creo que importa. Lo he pasado muy mal como aficionado madridista. Para que hagan memoria, les contaré una pequeña historia:
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Había una vez un entrenador alemán que dirigía un Real Madrid doble campeón de Liga, con pasillo del Barça incluido.  El 9 de diciembre de 2008, Bernd Schuster -así se llamaba- fue despedido por malos resultados en Liga, la eliminación en Copa ante el Real Unión de Irún y por declarar que era imposible ganar en el Camp Nou.  Fue así como empezó una de las etapas más negras -si no la peor- de la historia del Real Madrid.

Llegó a entrenar al conjunto blanco, en una operación relámpago, Juande Ramos. El Madrid mejoró en Liga, pero acabó segundo a nueve puntos de los azulgranas, con un 2-6 encajado el día clave por el título en una de las mayores humillaciones que se recuerdan. Precisamente, aquella temporada los blancos fueron eliminados en Champions por el Liverpool, en octavos, con un 5-0 global (4-0 en Anfield). Pero lo más
grave de la temporada fue el fraude del que era entonces presidente, Ramón Calderón: el diario MARCA destapó que le votaron socios compromisarios falsos en la Asamblea, infiltrados por él mismo. Considerado por la prensa como el peor presidente de la historia del club, dimitió para dejar su sitio a Vicente Boluda, quién lejos de lavar la imagen del escudo se dedicó a ensuciarlo a base de palabrería. En definitiva, el Madrid acababa el curso futbolístico totalmente desestructurado, con tres golpes duros en Liga, Copa y Champions, con fraudes y mentiras en el seno de la directiva y una desastrosa política de fichajes. Todo eso, el mismo año en el que el Barça de Guardiola ganaba seis títulos. Seis.

Volvió Florentino Pérez al rescate y realizó un desembolso estratosférico: 257 millones. Se contrató a Manuel Pellegrini -quien me parece un gran entrenador-, y a jugadores de la talla de Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema o Xabi Alonso. La temporada promete cuando el Madrid llega lanzado al Camp Nou como líder de la Liga... pero pierde ante el Barça con gol de Ibrahimovic. En Copa, recibe otra humillación histórica: 4-0 ante un equipo de Segunda B, el Alcorcón, que elimina a los blancos de nuevo en primera ronda. En Champions, el Madrid pierde su condición de cabeza de serie al caer eliminado por sexta vez consecutiva en octavos de final, esta vez ante el Lyon. En el ranking de clubes del IFFHS, los blancos habían descendido hasta el puesto nº30. 

La historia cambia en el verano de 2010:

José Mourinho llegó al banquillo del Real Madrid después de haber ganado la primera Champions para el Inter de Milán tras 45 años de sequía. Lejos de volver a caer en primera ronda ante un equipo de Segunda B, hizo al Real Madrid campeón de Copa del Rey después de diecisiete años, ganando en la final al Barça, rival al que no se le ganaba, precisamente, desde el pasillo (2008). En Champions no sólo se superan los octavos (no se hacía desde 2004) si no que los blancos alcanzan las semifinales, que pierden contra el
Barça.

En su segundo año, el Madrid de José Mourinho gana la Liga española tras cuatro años de dominio azulgrana ganando el decisivo partido en el Camp Nou (no se ganaba en ese feudo desde 2007). Además, esta Liga entrará a la historia del club porque el Real Madrid alcanza los 100 pts (nadie lo ha hecho) y los 121 goles (nadie lo ha hecho). En Champions se alcanzan de nuevo las semifinales, cayendo en tanda de penaltis contra el Bayern.

En su tercer año, José Mourinho le gana otro título al Barça, esta vez la Supercopa de España.  Será en agosto de 2012 la última vez que los azulgranas le ganan un partido al Madrid. Desde entonces: 2-1 (Bernabéu) en Supercopa, 2-2 (Camp Nou) y 2-1 (Bernabéu) en Liga y 1-1 (Bernabéu) y 1-3 (Camp Nou) en Copa. Cinco partidos consecutivos sin perder contra el llamado "mejor equipo del mundo".

Lamentable, en su tercer año el Madrid no consigue ningún título, si bien acaba segundo en Liga, finalista en Copa y semifinalista en Champions (algo impensable en temporadas anteriores al técnico portugués). El "fracaso" deportivo del Real Madrid esta temporada y el mal ambiente creado en el vestuario madridista y en la prensa propician el despido de José Mourinho del Real Madrid el 20 de mayo de 2013.
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Reflexión: Hoy, el Real Madrid no es humillado por equipos de cuarta categoría. No cae en Champions a las primeras de cambio, todo lo contrario. Vuelve a ser cabeza de serie. Ha pasado de estar en el puesto nº30 en el ranking IFFHS a ocupar el 7º lugar a finales de 2012. De ni siquiera plantarle cara al Barça, a no dejar que le gane en cinco partidos seguidos. De no conseguir ningún título en dos temporadas, a conseguir uno por temporada en las tres siguientes.

¿Si le estoy agradecido a José Mourinho por estos tres años en el Real Madrid? Lo siento, no puedo responder. Es una pregunta absurda.

@david_lrl



sábado, 18 de mayo de 2013

La noche más negra del Santiago Bernabéu

Supe que no sería un buen día cuando me desperté de la cama a las siete y media de la mañana y, pasando la lengua por debajo de los dientes descubrí que me había salido una llaga. No sería el último inconveniente en las próximas 24 horas. Salgo de casa a buen ritmo para no perder el tren, echo un billete de cinco euros por la ranura de la máquina y no sale el billete. Le doy a cancelar y me devuelve 15 céntimos. Pero los cinco euros se los había tragado.

Este viernes iba a ser un día duro porque a pesar de que por la noche era la final de Copa entre el Real Madrid y el Atlético, tenía muchas cosas en la cabeza. Una charla en la asignatura de "Comunicación Corporativa", el programa de radio, la campaña para conseguir el Micrófono UMH, Eurovisión, el trabajo de periodismo televisivo y, lo más importante, la elaboración de la revista "Callosa Deportiva" para Producción Periodística, revista que teníamos que entregar el próximo lunes y todavía estaba medio maquetar. Así que me quedé a comer en la universidad y volví a Callosa veinte minutos antes de que empezara el partido. Agotado, con prisas, pensando en mil cosas, me senté en mi mesa de siempre, en el Pub de siempre, para ver, precisamente, lo que no había visto nunca.

Hacía tiempo que no veía una final de Copa con tan poco juego, tantas patadas y tan pocas ocasiones. La historia empezaba, casualmente, como de costumbre: saque de esquina del Real Madrid y gol de Cristiano Ronaldo de cabeza, por enésima vez esta temporada y por enésima vez en su carrera. Apareciendo en los grandes partidos. Al Atlético le costó superar el golpe, pero lo hizo. Agarró la posesión, no dejó al Madrid hacer ni un contraataque, y dejó que Falcao y Diego Costa protagonizaron la única ocasión del partido para los de Simeone: el colombiano se va de Albiol y Khedira en el centro del campo y mete un pase preciso y certero al máximo goleador de la Copa, el brasileño, que cruzó ante Diego López para empatar el partido.

No se respiraba ambiente de Bernabéu de grandes noches. Más bien, parecía el Vicente Calderón. Miles de bufandas rojiblancas ondeaban mientras sus portadores rugían con cánticos para animar a un equipo que llevaba catorce años sin vencer al vecino. En el bando madridista, más bien parecía que estaban contemplando con anteojos la ópera de Bianca Castafiore. Aquello fue clave para que el Atlético estuviera como en casa, y el Madrid, conforme iba transcurriendo el partido, contra las cuerdas.

Se marchó el conjunto blanco al descanso con empate a uno, a pesar del tiro picado de Özil que se estampó contra el palo. Llegaron otros dos más en la segunda mitad, el primero en una ocasión a bocajarro de Benzema que después salvó milagrosamente Juanfran en la línea de gol. El segundo fue en un lanzamiento raso de Cristiano Ronaldo en el saque de una falta. El Atlético sólo inquietó con saques de esquina y  una jugada bien trenzada por banda izquierda que estuvo a punto de rematar a gol Filipe Luis. A falta de trece minutos para el final, Mourinho fue expulsado por protestar la actuación de Clos Gómez, un árbitro que se vio superado completamente durante toda la final. El Madrid comenzaba a desesperarse. Acabaron los noventa minutos y con ello, empezó una prórroga donde Simeone vitoreaba a los suyos en busca de motivarlos para comerse al Madrid, mientras que en el otro lado ni siquiera se supo quién estaba hablando.

Trataron de reaccionar los blancos con tres cambios seguidos: Arbeloa, Di María e Higuaín entraron por Coentrao, Modric -buen partido del croata- y Benzema. Sin embargo, el Atlético salió más entero. Un mano a mano de Diego Costa con otro Diego, López, acabo salvándolo en dos tiempos el portero madridista. Los colchoneros crearon una segunda ocasión que tuvo que despejar a córner Essien. Y a la tercera, drama en el Bernabéu. Saca Koke desde la derecha el mejor centro de toda la final y remata Miranda, completamente solo, en las narices de Diego López para poner el 1-2 en el marcador.




A partir de ahí, se vio venir que a este Atlético creado por Simeone a imagen y semejanza no se le iba a escapar la final. Se armó atrás, siguió creando peligro al contraataque y frenó al Madrid a base de patadas cambios, provocaciones y pérdidas de tiempo. Cristiano Ronaldo, desquiciado, fue expulsado a seis minutos del final, propiciando una tangana cuya nota más negativa fue la de Diego Costa, que agredió a Pepe con un puñetazo en la cara. Entre todo aquel varullo de despropósitos, el Madrid tuvo tiempo y ocasiones de empatar y ganar el partido, pero la figura de Courtois se erigió por encima de todos para hacer al Atlético campeón. Salvó con el pie una semi-volea de Higuaín y después hizo la parada del año en un remate de Özil a bocajarro. Esa fue la última ocasión del Madrid.

Agotado, destrozado y humillado, el equipo blanco cayó en el Bernabéu ante un Atlético de Madrid que, sin ser mejor, hizo lo que tenía que hacer para llevarse la Copa. Lo que no había hecho en los catorce años anteriores. Y ganó con la misma moneda con la que le había pagado el Madrid: con remontada, frustración ante las ocasiones falladas y humillación en el campo rival. Ha tenido que aterrizar a Manzanares un entrenador con cáracter, sentimiento y fe para que se consiguieran tres títulos en año y medio. Para rescatar al Atlético del infierno en el que se encontraba. Ahora sí que hay rival digno para derby. Para mi, Simeone ya es candidato a entrenador del año. Y futuro entrenador de la próxima década.

La de ayer fue la noche más negra del Santiago Bernabéu que recuerdo. Se juntaron todos los factores para despedir a José Mourinho de la forma más cruel posible: con un fracaso absoluto esta temporada, con el vestuario dividido, la afición enfrentada y los dos máximos rivales proclamándose campeones de España ante sus ojos. Fue una noche agria, como lo fue el día entero. 

Mientras escribía una reclamación a RENFE por la pérdida de mis 5 euros pensaba en que éste sería un país mejor si me respondían con educación y me devolvían mi dinero con intereses, disculpándose por lo sucedido. Horas después, imaginé a Mourinho, jugadores y presidente del Madrid pidiendo perdón por el grotesco espectáculo. Creo que, oficialmente, soy cinco euros menos rico. Y cien veces más utópico.

@david_lrl


jueves, 16 de mayo de 2013

La redención de Fernando Torres

En el fútbol, además del estado físico, de las habilidades técnicas, del buen golpeo, remate de cabeza, colocación bajo palos, seguridad defensiva, control del balón y remate a puerta; existen una serie de factores  que tienen que ver con el estado anímico, y que repercuten en el jugador a la hora de mostrar un nivel menor o mayor de su capacidad total de rendimiento. Hay jugadores muy fuertes mentalmente, capaces de
soportar cualquier crítica, de ser inmunes a la presión o de superar una lesión que podía haber destrozado su carrera. Sin embargo, conviene recordar que el futbolista es un ser humano que, a pesar de cobrar una cantidad considerable de dinero -lo suficiente, según muchos, como para no quejarse de nada- sigue siendo un ser humano, y como cualquier trabajador, puede verse afectado por problemas dentro o fuera de su círculo. Y estoy seguro de que la mayoría de jugadores de fútbol han tenido que soportar en algún momento de su carrera una carga emocional de este tipo.

No creo que Fernando Torres sea de coraza frágil ni mucho menos. Se echó al Atlético de Madrid a la espalda con apenas diecisiete años y demostró una madurez propia de un veterano cuando dejó como capitán el club de sus amores en busca de títulos en Liverpool, donde se convirtió en un héroe. Por el camino, no le tembló el pulso en toda una final de Eurocopa de naciones, cuando batió a Lehmann y con ello 44 años de sequía de títulos en la selección española. Aquel Fernando Torres fue considerado uno de los mejores delanteros del momento (balón de bronce en 2008) en Europa, y aun así todavía tenía detractores desde España, sobre todo a raíz de sus números con la selección -las comparaciones con David Villa eran terribles-. Pero eso a Torres no le inquietaba. Estaba en la cresta de la ola. Y se veía capaz de todo.

El punto que separa una carrera meteórica de la consagración como jugador histórico del fútbol español se remonta al 8 de abril de 2010, cuando Fernando sufre ante el Benfica una lesión de menisco que marcará sus dos años siguientes. Llegó renqueante al Mundial, pero Del Bosque confió en él y lo alineó como titular en cuatro de los cinco primeros partidos. En semifinales, no tuvo más remedio que sentarlo en el banquillo. El rendimiento de Fernando fue nulo. Torpe, intrascendente, incapaz de aportar nada al conjunto. No se arrepintió de forzar para estar en una competición en la que iba a tener una de las pocas oportunidades de su vida, la de conquistar la Copa del Mundo. "¿Que si vale la pena? Ya lo creo", señaló Torres al conseguir un título inolvidable con la Roja.

Sin embargo, no salió bien parado al volver de Sudáfrica. Y su decisión de fichar por el Chelsea viendo la incapacidad de conseguir títulos con el Liverpool fue una losa que le pesó y le pesó durante mucho tiempo. De repente, a Torres se le juntó todo: problemas físicos constantes, la presión de haber costado 50 millones de libras, las burlas de los aficionados ingleses -los medios le nombraron esa temporada uno de los peores fichajes de la Premier League- el pésimo apoyo de la afición española, la escasa confianza que le mostraba su nuevo entrenador, Villas Boas... ¿Qué jugador puede soportar tanto en tan poco tiempo? Pasó de ser el jugador más querido por los "reds" al más detestable por los "blues". Del jugador que llevó a la selección a su primer título de una época dorada, a ser prácticamente el único jugador discutido de todo el combinado español. Si verle marcar cada fin de semana era lo habitual, los goles de Torres comprendidos entre 2010 y 2012 eran celebrados como "hechos históricos".

Era evidente que, tras la recuperación de la lesión, habían quedado secuelas, Pero no eran físicas, sino mentales. El "Niño" perdió la confianza en sí mismo. Deambulaba por el área como pollo sin cabeza, apenas aprovechaba su velocidad para irse de un defensor, ni siquiera era capaz de controlar bien una pelota. Estaba claro que no era un problema de bajón técnico, sino anímico. Nadie baja tanto el nivel de la noche a la mañana. Torres no era el mismo, porque su mente no era la misma. Lo más importante para su recuperación deportiva tenía que ver con la confianza. Necesitaba apoyo, cariño, y sentirse válido. Y tuvo la suerte de cruzarse en el camino con tres entrenadores que entregaron toda su fe al madrileño.




El primero fue Roberto Di Matteo. Con la destitución de Villas-Boas, Torres reinició el sistema y trató de empezar de cero, aunque tuvo la mala suerte de encontrarse al mismo tiempo con el mejor Drogba de la temporada, el que acaparó todo el protagonismo en una Champions donde se coronaron los "blues". Fernando participó poco, pero un gol al Barça en semifinales cerró el pase a la final frente al Bayern, una final en la que obtuvo escasos minutos para lucirse. Sin embargo, la temporada terminaba mejor que la anterior: con el mejor título a nivel de clubes bajo el brazo, la recuperación de confianza en el equipo londinense, que le declaró intransferible y no fichó a ningún "9" en el mercado a pesar de la marcha de Drogba; y la vuelta a la selección española tras unos meses en los que Del Bosque decidió no convocarle.

Y llegamos así al técnico salmantino, uno de los entrenadores que más confió en su potencial en los peores momentos. Con toda España en contra, Del Bosque convocó a Torres para la Eurocopa de Ucrania y Polonia, aunque iba a partir como suplente, ya que España comenzó a jugar con falso nueve. Pero eso no preocupó a Fernando, que se proclamó máximo goleador del torneo con su doblete a Irlanda y su gol y asistencia en la segunda parte de la final ante Italia. Daba la sensación de que Torres estaba volviendo. En pequeñas dosis, pero volviendo.

Sin embargo, la temporada 12/13 no comenzó como esperaba. El Chelsea se alejó muy pronto de los primeros puestos y fue eliminada a las primeras de cambio en Champions. Incluso cayeron derrotados en la final del Mundial de Clubes, en un partido en el que Torres falló una ocasión clarísima que podía haber dado la victoria a su equipo. Al mes siguiente, el club contrataba a uno de los máximos anotadores de la Premier hasta ese momento: Demba Ba. Torres volvía a un segundo plano y su salida estaba más pronto que tarde. Para muchos, Falcao ya era el nuevo delantero del Chelsea, incluso Lukaku -cedido al West Brom- poseía mejores cifras anotadoras que el "Niño" y se le veía como relevo para la temporada siguiente. La mejor noticia que podía esperar Fernando Torres se hizo posible con la llegada de Rafa Benítez al banquillo londinense.

Con Benítez no sería titular ni mucho menos, al menos "por la cara", pero esa inestabilidad que llevaba dos años en su interior dejó de molestarle para siempre. Los mejores momentos de la carrera del madrileño fueron con Rafa de entrenador en el Liverpool, y su plena confianza en él le animó a seguir luchando. Contó además con el inmenso apoyo de toda la plantilla, en especial de los españoles: a Oriol Romeu y Mata se habían unido Azpilicueta y el propio técnico. Tocaba comenzar otra vez de cero. Y sería la última vez.

He visto muchos partidos de Torres en estos últimos tres años, y hacía tiempo que no le veía con tanta confianza. Fue el pasado 4 de abril frente al Rubin Kazan en cuartos de la Europa League. Fernando ya no deambulaba por el área, ni fallaba en los controles, ni le daba miedo entrar en el trapo. En aquel partido hasta daban ganas de que agarrara la pelota. Corría de un lado para otro como una exhalación, se desmarcaba con facilidad, aparecía por todo el terreno de juego, lanzaba contraataques con peligro, remataba todo lo que llegaba y no tenía miedo en encarar y realizar destellos, como un impresionante centro de rabona desde la derecha que acabó en ocasión de gol. Ah, y marcó dos tantos. Pero eso fue lo menos relevante. Torres había vuelto, y esta vez en dosis muy grandes, enormes.

La confirmación de su regreso queda demostrada al ser uno de los artífices de la consecución de la Europa League por el Chelsea. En la competición que no podía jugar Demba Ba, aprovechó su minutos con seis goles en los últimos seis partidos. El último de todos, en la final. Agarró un balón, se deshizo de un defensa en carrera, sorteó al portero y cruzó al palo contrario. ¿Les suena? Ya lo creo, hizo lo mismo hace cinco años en otra final europea. Entonces era el rey del mundo. Ahora, por lo menos, aspira a volver a serlo.

@david_lrl


martes, 7 de mayo de 2013

José Mourinho: Reflexión

¿Sabéis todas las polémicas en las que se ha envuelto Mourinho a lo largo de estos tres años en el Real Madrid? Muchísimas. Demasiadas. Tanto, que tuvo que dejar hasta de acudir a rueda de prensa y ocupar su puesto Aitor Karanka. Se llegó a enfrentar con los periodistas, y eso en España, se traduce en forma de venganza. Igual que Mourinho tiene la osadía de darle palos a todo lo que se mueve, la prensa española no duda en criticar una y otra vez al entrenador del Real Madrid. Por todo lo que haga. Por todo lo que diga. Por todo lo que piense.

Está claro que a Mourinho se le puede criticar una y mil veces porque ha dado motivos para ello: le metió el dedo en el ojo a un técnico del Barça, menospreció al Málaga, a Pellegrini, a Pedro León, celebró un gol en la cara de los aficionados del Villarreal, ha llorado mil veces por los árbitros, ha criticado a la afición madridista, a entrenadores pasados, a la UEFA, a los calendarios y horarios de la Liga... el periodismo deportivo español le ha atizado siempre que ha podido, y me parece perfectamente normal siempre y cuando se reconozcan también sus éxitos deportivos con el club blanco, que muchos quieren descalificar: llegó a un Madrid que llevaba casi veinte años sin ganar la Copa del Rey, la última vez eliminado por un 4-1 global frente al Alcorcón en primera ronda; a un Madrid hundido en Champions, eliminado en octavos de final por sexto año consecutivo; y quedando segundo otra vez en Liga, después de un sextete del FC Barcelona en 2009 y otros dos títulos más en 2010.

Tres años después: el Real Madrid ha evitado que el mejor Barça de la historia se coma la tostada en todas y cada una de las competiciones, obteniendo una Liga con récord de puntos y goles y una Copa del Rey y una Supercopa ganándole, precisamente, a los azulgranas. Ya nadie recuerda -y esto ha pasado esta temporada- que el Madrid eliminó al Barça de la Copa del Rey venciendo en el Camp Nou de forma aplastante (1-3) y que no ha perdido en ninguno de los últimos cinco enfrentamientos entre ambos -3 victorias y 2 empates-. En Champions, el Madrid ha dejado de hacer el ridículo cayendo en octavos a alcanzar por tres veces consecutivas las semifinales, que perdió frente a FC Barcelona, Bayern y Borussia de Dortmund, las tres veces rozando la clasificación para la final. Y en Copa: se conquistó en 2011 y se jugará la final de 2013 frente al Atlético de Madrid este mismo mes.

Para muchos, esto no es suficiente porque a un equipo como el Real Madrid se le debe exigir mucho más. Pero yo no creo que ese sea el problema que el periodismo y la afición tienen con José Mourinho. Conozco a mucha gente que le vitoreaba en su primer año -calcado a este- y le quería poner una estatua en el segundo. Su ruptura definitiva vino a través de una serie de sucesos que han venido ocurriendo a lo largo de esta temporada:

- Su desacreditación al entrenador del Castilla, Alberto Toril, reclamándole una mayor ayuda para el primer equipo.

- La polémica con el periodista Antón Meana (MARCA) al que le dijo "En el mundo del fútbol yo y mi gente somos top y en el mundo del periodismo tú eres una mierda".

- Los malos resultados deportivos, sobre todo a principio de temporada: tres pinchazos en los cuatro primeros partidos le hicieron partir con desventaja en la Liga, que se sepultó con la derrota ante Betis y Málaga y el empate contra el Espanyol en el Bernabéu y contra Osasuna en Pamplona. La Liga ya estaba perdida a principios de año.

- Y sobre todo, y más importante: Ya con cierto enfado acumulado tras los últimos acontecimientos, la afición madridista y gran parte del sector de la prensa no pudo aceptar que se desprestigiara a símbolos del madridismo y de la selección española como Del Bosque o Iker Casillas. El primero, porque ganó un Balón de Oro con un sistema de votación amañado -que fue lo único que dijo, que el sistema estaba amañado- y el segundo porque fue suplente dos o tres partidos antes de su lesión de tres meses y porque ha sido suplente desde que ha vuelto de dicha lesión, en parte porque el trabajo de Diego López bajo palos está siendo absolutamente espectacular, y en parte porque, como ha dicho hoy Mourinho en rueda de prensa:, le gusta más Diego López, y "mientras yo sea entrenador del Real Madrid, mi portero será Diego López".




Que hay un conflicto en el vestuario a raíz de la suplencia de Casillas es muy probable. Lo ha dejado entrever Pepe con sus declaraciones al terminar el encuentro frente al Valladolid y lo dejó entrever Sergio Ramos hace unos meses en Cadena Cope. Lo malo es que el capitán y portero madridista no se pronuncia al respecto -quizás porque ve cercano el adiós del entrenador portugués o porque no quiere aumentar la presión de cara al trascendental partido de Copa frente al Atlético-, y aunque algunas hipótesis se acercan mucho a lo que puede ser la "verdad", de momento se seguirán quedando en lo que son, hipótesis.

Pero lo cierto es que, tras desglosar los tres años de Mourinho al frente del Madrid, se pueden sacar las siguientes conclusiones:

1. José Mourinho ha cumplido como entrenador del Real Madrid de manera sobrada. Ha entrado en la historia como el técnico que ganó una Liga con más de 100 puntos y más de 120 goles y como el único que fue capaz de frenar la supremacía del mejor Barça de la historia en España. Ah, y ha conseguido 3 títulos y devolver al club blanco el respeto y el orgullo que su historia merece.

2. José Mourinho, paralelamente a todos esos éxitos, ha sumado múltiples polémicas que han alimentado titulares de prensa y afeado la imagen del Real Madrid en muchas ocasiones. En este enlace de "Fútbol Primera" podéis encontrar hasta 50 de ellas. Sin embargo, cuando el Madrid triunfaba la temporada pasada levantando la Liga frente al máximo rival, casi nadie se quejaba de esas polémicas. "Lo importante es el rendimiento deportivo". Ahora ya no lo es.

3. Si Mourinho ha provocado un conflicto dentro del vestuario, independientemente de cual sea la causa, debe abandonar sí o sí el Real Madrid a final de temporada. Un equipo que no está a gusto con su entrenador nunca puede ser un equipo.

4. Mourinho ha sentado a Casillas porque Diego López está deslumbrante. Eso no se puede dudar, hemos visto paradas de Diego tan milagrosas como las que firmaba el "Santo", y que han resultado decisivas en los partidos más importantes de la temporada. Los que piden la cabeza de Mou por sentar a Casillas deben saber, en primer lugar, que el entrenador elige a quien le plazca -y eso a muchos se les olvida- y en segundo lugar, que ahora mismo no se puede quitar de ahí a Diego López. ¿Habéis visto sus últimas actuaciones? Es que después de todo lo que ha hecho, en el único club en el que puede ser discutido es en el Real Madrid, porque tiene al mejor del mundo como compañero. Pero por muy discutido que esté, mientras no falle, será injusto sacarlo de la titularidad. Y si todo ese odio acumulado hacia Mourinho viene a raíz de eso, siento decir que ese odio está poco justificado.

5. Queramos o no, Mourinho se irá del Real Madrid por la puerta grande. Insultado, odiado por todos y acribillado a miles de críticas, pero con la cabeza bien alta después de haber devuelto al Madrid al lugar que le correspondía. Una situación deportiva que no sentía el Madrid desde hacía diez años, cuando a Florentino Pérez se le ocurrió la absurda idea de destituir a Vicente Del Bosque.


@david_lrl



jueves, 2 de mayo de 2013

Caer de pie... o de rodillas

De antemano: ya sé que el resultado que traía de la ida era más difícil para el Barça que para el Real Madrid, incluso hay que comentar que el rival casi con total seguridad es más duro que el Borussia Dortmund, pero resulta interesante comparar la predisposición de blancos y azulgranas en su intento por conseguir una remontada histórica ante los alemanes.

El Real Madrid salió a un Bernabéu abarrotado, lleno a rebosar, con 80.000 almas gritando una y otra vez "Sí se puede". Los primeros 15 minutos de los blancos fueron impresionantes. La gran intensidad fue clave para llevar al Dortmund, por primera vez en cuatro partidos contra los de Klopp, al terreno que quería el Madrid. Si en esos minutos el conjunto madridista hubiera marcado un solo gol, probablemente la
eliminatoria se abría decantado un poco más hacia el equipo de José Mourinho. Sin embargo, la puntería de Cristiano, Higuaín y Özil no estuvo por la labor. Y para cuando entró Benzema y devolvió la sensación inicial de poder remontar con un gol y una asistencia, ya era demasiado tarde. El Dortmund tuvo sus ocasiones, pero las más claras se estrellaron en el larguero y en un sensacional Diego López, que realizó una de las mejores paradas de la temporada. En el minuto 88, con el Madrid lanzado, la afición coreando y el Dortmund contra las cuerdas, el centrocampista borusser Bender aprovechó un derribo para caer desplomado en el suelo aquejado de molestias y paró el partido durante dos minutos apróximadamente. Los jugadores se enfriaron, no la afición, que se había vuelto loca tras seis minutos mágicos. Finalmente, la remontada no se completó y el Real Madrid cayó eliminado por tercera vez consecutiva en unas semifinales de Champions. Eso sí, lo hizo con la cabeza alta, orgullosos de haberlo intentado y haber estado tan cerca. Por fin se consiguió derrotar a este equipo plagado de jóvenes estrellas, que en la ida mancharon el escudo blanco. En la vuelta, los madridistas limpiaron lo mancillado. Y pueden estar verdaderamente satisfechos. Cayeron de pie.


El FC Barcelona, en cambio, no se le veía ni por asomo con la sensación de poder remontar el aplastante 4-0 encajado en la ida. Con problemas en defensa, con Busquets fuera de la convocatoria y Messi recayendo de su lesión, lo único que daba sensación de partido Champions era el mosaico que apareció entre las gradas del Camp Nou. En el césped, el Barça fue una caricatura. Nunca dio la sensación de que podía marcar siquiera dos goles. La dificultad de encontrar espacios hizo que el Barça probara a chutar desde fuera, aunque con lanzamientos demasiado centrados y dóciles para Neuer. El Bayern, en cambio, llegaba con mucho peligro a la meta de Valdés. Parecía que eran los bávaros los que tenían que remontar. Al descanso, el marcador era de 0-0 porque Piqué completó una gran actuación defensiva, tapando muchos de los agujeros que sus compañeros dejaban a su paso. Pero con quien tendrá pesadillas para siempre será con Arjen Robben, que se deshizo de él en varias ocasiones, aunque no estuvo en la jugada del 0-1, donde hizo un recorte a Adriano y chutó al palo contrario con un zurdazo colosal. Minutos después llegarían dos jugadas espectaculares de Ribery por la izquierda que acabaron en goles de Pique en p.p y Muller, que ya lleva ocho goles en UCL esta temporada. Tito no se la jugó con Messi: metió al campo a Alexis, Montoya y Thiago Alcántara. Se comprobó que Xavi no está bien físicamente, que Villa no está en forma, hasta Iniesta pasó desapercibido. Jugadores como Song y Bartra, que no han jugado demasiado esta temporada, acusaron su falta de minutos. Pero en definitiva, lo más preocupante fue la incapacidad de demostrar al menos que el Barça quería ganar el partido. Porque los azulgranas no tuvieron ni intensidad, ni presión arriba, ni buena combinación entre sus atacantes, ni desborde, ni dinamismo. El Barça al que nos tienen acostumbrados se diluyó como un terrón de azúcar en café. Por eso, la imagen del conjunto de Tito Vilanova se arrastró por los suelos, con un 0-7 global que no se había dado en toda su historia. Fue como cerrar el grifo muy de pronto. El Barça no tuvo más remedio que sucumbir y caer, como no, de rodillas.


@david_lrl





martes, 30 de abril de 2013

El orgullo del Real Madrid

Yo no he visto ninguna de esas remontadas históricas a las que apelan los madridistas estos días. Jamás vi brincar a Juanito saliendo del césped, vibrando por haber redondeado una noche de ensueño. El miedo escénico, lo llamaban. El Santiago Bernabéu era una caldera en la que más de 100.000 espectadores rugían al mismo tiempo que su equipo aplastaba al rival. La grandeza del Madrid se construyó en aquellas gestas, en partidos donde el rival suplicaba piedad. Pero no la había.

Yo nunca vi al Real Madrid remontando en una gran noche Europea. Me cuentan los que sí las vieron, que eso no era de este mundo. Que todo eso se ha perdido. Que aquel Real Madrid era mágico, deslumbrante. Los jugadores sacaban del centro del campo y lo primero que hacían era chutar al arco desde 50 metros. Era una señal: no vamos a dejar de chutar en todo el partido. No va a haber tregua. Nos vamos a dejar la piel igual que se la están dejando en la grada. Porque la camiseta del Real Madrid se hizo blanca no para que estuviera limpia y brillante, sino para que el rival la viera cubierta de sudor, barro y sangre.

Aquel Real Madrid tiene poco ver con el actual, y la afición de ahora no anima ni la mitad de la que lo hacía antaño. Pero en un rincón del Santiago Bernabéu todavía quedan restos de la gloria de tiempos pasados. El Madrid se debe encomendar a esos restos para hacer de esta noche una historia que contar a nuestros descendientes.

Lo dicho, yo no he visto grandes remontadas del Real Madrid en eliminatorias europeas, ni siquiera en Copa  del Rey. Lo más cerca que estuve sucedió en 2006, cuando el Zaragoza goleó de forma inesperada a los blancos por un aplastante e inapelable 6-1. Fue la primera vez que escuche aquello del "Espíritu de Juanito". Casillas invocó a la leyenda madridista durante toda la semana para remontar la eliminatoria. Y apunto estuvo de lograrse. A los 10 minutos, el Real Madrid ya ganaba 3-0 y al comienzo de la segunda parte, Ronaldo metía el cuarto. Sin embargo, el marcador no se volvió a mover, y no fue por falta de ocasiones. El Madrid destrozó al Zaragoza con una casta, una intensidad y una esperanza que pareció mover miles de montañas. Aunque no se consumara la remontada, ese partido quedó para la posteridad, pues se volvió a demostrar que el Madrid de las grandes noches todavía sigue vivo. Sólo hay que despertarlo.

Por eso, siete años después de aquello, hay que creer en lograr la remontada ante el Borussia Dortmund, uno de los mejores equipos de Europa, por juego, por resultados, por la idea que tienen de materializar su fútbol. Por llegar al penúltimo partido de Champions permaneciendo invicto, acabando con el campeón de España y el de Inglaterra. Por haber despojado de su honor a un equipo que soñaba con la Décima y se topó con una exhibición fuera de lo normal. Hoy, 30 de abril de 2013, es día de recuperarlo. No por Juanito, ni por la afición, ni siquiera por conseguir la ansiada Copa de Europa. Es por el orgullo, ese orgullo que lleva años escondido y que hoy debe salir de donde quiera que esté. Hoy el Real Madrid debe demostrar porqué es el Real Madrid. Y debemos creer en que sí lo hará.

Hasta el final, vamos Real.




jueves, 25 de abril de 2013

Dortmund: el triunfo del buen fútbol

El Borussia de Dortmund lleva sin ganar una Copa de Europa dieciséis años, y llevaba sin alcanzar una semifinal desde hacía quince. Su nombre quedó olvidado para todos los aficionados del fútbol, que vieron a este equipo hundido entre las deudas un pequeño islote que naufragaba en Alemania buscando su identidad. Esa identidad la encontró Jurgen Klopp.

El entrenador alemán llegó a un club que pasaba por uno de los peores momentos de su historia, deportivamente hablando. Atrás habían quedado los problemas económicos con un programa de saneamiento que salvó al club de la quiebra, pero en 2008 el equipo de Renania acabó la temporada en una decepcionante 13º posición. La directiva apostó por un entrenador joven que no tenía un currículum nada atractivo, sobre todo después de descender con el Mainz a Segunda y de no conseguir ascenderlo la temporada siguiente. Sin duda, el ojo de esa directiva resultó más beneficioso que todo lo que alguien podía esperar. En sus dos años de contrato, Klopp comenzó a formar un equipo a su semejanza y practicando un fútbol cada vez más atractivo. Acabó en 6º y 5º posición en esas dos temporadas y el club le renovó sabiendo que su crecimiento estaba siendo exponencial. Al año siguiente, el Dortmund ganó la Bundesliga nueve años después; al siguiente, revalidó el título y aplastó al Bayern en la final de Copa alemana; y a la siguiente, volvió a la élite europea a lo grande: partiendo del bombo cuatro, se hizo con el liderato del grupo de la muerte (Real Madrid, Manchester City y Ajax), sepultó las esperanzas de equipos atractivos como Shaktar Donetsk y Málaga y dio un golpe sobre la mesa ayer, en toda una semifinal, ganando por 4-1 al equipo de José Mourinho, el Real Madrid, precisamente el último equipo que le había apeado de unas semifinales de Champions.

Más allá de esos resultados estratosféricos, Klopp ha conseguido lo que quería, un equipo a su semejanza que además de ganarle al rival, lo hace con un juego vistoso. Son capaces de adueñarse de la posesión y llegar con peligro a meta una y otra vez, son temibles a la contra por la velocidad -tanto mental como física- de sus jugadores; incluso por alto son uno de los mejores equipos de Europa. La media de edad de su equipo está en 24,6, lo que demuestra que además de ser altamente competitivo, derrocha juventud por los cuatro costados. Ni el anuncio del traspaso de Gotze -una de sus mayores estrellas- hace unos días ha causado un bajón en la plantilla borusser. Ni siquiera los rumores que hablan del más que probable traspaso de Lewandowski al Bayern Munich la próxima temporada. También suenan Hummels para el Barça y Gundogan para el Madrid... La pregunta es: ¿Se va a convertir el Dortmund en un mercadillo este próximo verano? Resultaría muy triste que un equipo de este nivel y con tantos años de éxitos por delante, se vaya a desplomar por la marcha de sus estrellas. Resulta curioso que abandonen el barco en una de las mejores épocas de la historia del Dortmund.


Pero antes de irse, se han propuesto llevárselo todo por delante. El Real Madrid de Mourinho se presentaba en el Iduna Park con la obsesión de la Décima por bandera, con la sensación de que la mejoría con respecto  al principio de temporada era evidente y con la lección aprendida tras no conseguir la victoria en ninguno de los dos encuentros que enfrentó a los de Klopp en fase de grupos. Sin embargo, el Madrid fue aplastado, desbordado completamente por un equipo que asumió ser mejor que su rival y lo demostró a base de un juego directo, agresivo, sin retracción. Y consiguiendo además que los blancos no tuvieran apenas ocasiones. Un error de Hummels en la primera parte provocó el único gol del Madrid en el partido, obra de Cristiano. Esa fue la única laguna del Borussia en la noche de ayer. Un despiste que enmendó en la segunda parte con un baño apoteósico liderado por Robert Lewandowski, que marcó los cuatro goles de su equipo. En la primera mitad ya había firmado el primero con un remate de ariete puro tras un centro desde la izquierda. Nada más comenzar el segundo tiempo, le bastaron seis minutos para hacer dos goles, el primero tras un buen pase de Gotze dentro del área, donde toda la defensa se quedó petrificada pensando que era fuera de juego; y el segundo tras controlar el balón en un barullo dentro del área, pisarlo para buscar hueco y empalar  un derechazo a la escuadra. En el minuto 68, Alonso completó su mala actuación provocando un penalti sobre Reus que materializó de nuevo el delantero polaco. Una auténtica exhibición la de Lewandowski, que recordarán los madridistas muchísimo tiempo.

Al ariete del Dortmund le dio igual que su sitio estuviera ya en el Bayern el próximo año. Demostró que su compromiso es total firmando la actuación más impresionante que se ha visto en una semifinal en muchísimo tiempo. También hay que reseñar el buen partido de Gotze, que dio las asistencias de los dos primeros goles. El Madrid pecó de una gran debilidad en defensa, en especial Pepe, que falló clamorosamente en tres de los cuatro goles. Cuando Ramos sale del centro de la zaga, el equipo lo nota para mal, tanto por la seguridad defensiva que transmite como a la hora de sacar el balón jugado. Además, Ramos nunca fue un peligro en ataque por su banda. Las bajas de Essien y Arbeloa en esa zona resultaron claves.

Tampoco supo el Madrid encontrar huecos en ataque. En la primera parte, sólo Coentrao desatascaba en cierto modo el partido con constantes arrancadas por banda izquierda, que acababan en faltas botadas por Alonso o Cristiano. En una de ellas, el propio Ronaldo estuvo a punto de marcar pero atento estuvo Weidenfeller. Esa falta y el gol de CR7 fueron las únicas aproximaciones que valieron la pena de este Real Madrid en todo el partido. En la segunda parte fue barrido del mapa, incluso parecían pedir la hora , pues el Dortmund seguía atacando a pesar del 4-1 del marcador. Diego López fue sin duda el mejor de los blancos, salvando tres goles cantados con paradas sobrenaturales. Es triste decir que el portero fue el único que resultó solvente en un equipo sin actitud, sin ideas, desmoralizado por el arrollamiento de un conjunto más joven, más fuerte y, hay que decirlo, bastante más superior en todos los sentidos. Después de tres enfrentamientos esta temporada, ni que decir tiene que el Borussia es mejor equipo que este Real Madrid.

¿Puede el conjunto blanco remontar la eliminatoria en el Bernabéu? Es probable. Se necesitan una serie de factores para ello: que el Bernabéu sea una caldera, que el Madrid afronte el partido con intensidad desde el minuto 1, que la actitud sea la de un grande que no consiente recibir más bofetadas. Y sobre todo, conseguir neutralizar a un equipo que, en mi opinión, puede jugar igual de bien en Dortmund que en Madrid. Es cuestión de un estilo, que su entrenador ha sabido desarrollar a base de una confianza ilimitada del club que le paga. En eso consiste en fútbol. Un fútbol que ahora mismo no tiene el Real Madrid.


@david_lrl


miércoles, 24 de abril de 2013

Un rodillo bárbaro

Lo avisamos. Este Bayern estaba muy bien. Ya llegaba a este cruce como el equipo más en forma de Europa y sale del primer envite con la sensación de ser el próximo mejor equipo del mundo. Esta temporada, los bávaros llevan marcados 134 goles, cifra astronómica que llevaba a pensar que el equipo entrenado por Heynckes era un auténtico rodillo alemán. Sin embargo, dudábamos de si ante el Barça, el mejor equipo del planeta en los últimos cuatro años, iba a seguir siendo ese rodillo. Y desde luego que lo fue. El Barça recibió la mayor goleada de su historia en Champions (igualó la del Milan en Atenas) y encajó cuatro goles por primera vez desde 2008 (en aquel mítico "pasillazo" ante el Real Madrid).

¿Cómo pudo el Barça acabar vapuleado de tal manera? El conjunto azulgrana llevaba desde hacía varios meses la sensación de ser un equipo mucho más frágil que años pasados. Ya sufrió contra el Milan, también contra el PSG, y ahora finalmente ante un equipo que está exactamente a su nivel, incluso ha demostrado estar por encima. Síntomas de flaqueza, de debilidad. El Barça ya no presiona de aquella manera al rival en campo contrario, ya no lucha cada balón como si fuera el último. Lo que más caracterizaba al equipo de Guardiola era la gran ambición que poseían sus jugadores, por muchos títulos que consiguieran. Este año no parecen tenerla con Tito Vilanova.

Las bajas en defensa también han sido cruciales. Contar sólo con un central de garantías -Piqué- para toda la temporada demuestran la mala planificación del club en ese sentido. Bartra era un principiante que se encontró con la mayor pesadilla de su corta carrera futbolística; Mascherano, reconvertido a central, está lesionado, y Puyol ya no da para mucho más. Las opciones eran el joven canterano, Song, Busquets, Adriano... jugadores que no desempeñan esa posición. Es por ello que la prioridad para la temporada próxima es fichar a un central de nivel contrastado -suena mucho Hummels-.

El Bayern avisó desde el primer minuto, sobre todo de la mano de un Robben que recordaba a sus mejores tiempos. Cuando el holandés no está lesionado, se trata de uno de los mejores futbolistas del planeta. Una pena que sus piernas sean de cristal, de lo contrario estaríamos hablando de un jugador que optaría todas las temporadas al Balón de Oro. Él se encargó de penetrar por la banda de Alba -desquiciado- una y otra vez, fozando córners que siempre resultaron peligrosos. Y es que el Bayern ganó todo balón por alto. Y así llegó el primer gol de Muller y el de Mario Gómez. Lo más curioso es que aunque el Barça ganara en posesión -ligeramente-, ello fue totalmente intrascendente. No tiraron a puerta hasta bien entrada la segunda mitad, un disparo que apenas puso en problemas a Neuer. En cambio, el Bayern daba síntomas de peligrosidad cada vez que agarraba un balón Ribery, o como hemos dicho antes, Robben. Precisamente el crack ex del Real Madrid firmó un golazo tras deshacerse de un defensa y, mientras Muller bloqueaba a Jordi Alba, rematar a la red el tercero. Coronó su gran actuación.

El cuarto lo hizo Muller -el que siempre aparece en los momentos decisivos- casi al final del encuentro. ¿Messi? No apareció. Fue un alma en pena fruto de una lesión de la que todavía no estaba recuperado. El argentino había recibido el alta médica sólo tres horas antes del partido. Cualquier entrenador lo hubiera alineado para, al menos, meter miedo. Pero el Bayern no tenía miedo. Ni siquiera respeto. Se dedicó a ser el  rodillo alemán que viene siendo toda la temporada.

PD: No hablaré del árbitro. Perjudicó tanto al Bayern como al Barça y demuestra que es una vergüenza que sigan habiendo profesionales de este tipo en competiciones de este nivel. El ojo de halcón debe introducirse en las mayores organizaciones cuanto antes. La Premier League es la única con sentido común.


@david_lrl



martes, 23 de abril de 2013

Mis claves de la jornada 32

El gran estado de forma del Valencia: Hablamos mucho de la impresionante racha de la Real Sociedad de Montanier -sobre todo porque se trata de un equipo con menos presupuesto y que ha ido muy de más a menos. Pero no hay que olvidar el proceso que ha tenido que efectuar Ernesto Valverde en el Valencia para convertirlo en clara opción a entrar en la Liga de Campeones al año que viene. Y parecía imposible a principios de temporada. Pellegrino fue despedido en la jornada 14 tras ser derrotado, precisamente, contra la Real Sociedad en Mestalla con un contundente resultado (2-5). Entonces el conjunto ché marchaba duodécimo a 7 puntos de zona Champions, pero más que los resultados y la clasificación, lo importante era la sensación de mediocridad que se había creado en un equipo desorientado sin Unai Emery. Acertó la junta directiva en fichar a un gran conocedor de la liga española, un entrenador que da resultados en todos los equipos en los que está. Un técnico que sabe a qué juega y que exprime al máximo a sus futbolistas. Parecía imposible recuperar a Dani Parejo, y se está convirtiendo en pieza clave conforme llegamos al tramod ecisivo de la temporada. Ha sabido adaptar a los jugadores en beneficio de sus cualidades y el esquema, como es el caso de un lateral con recorrido como Mathieu, reconvertido a central de garantías; está logrando el mejor rendimiento de Jonas (10 de los 11 goles que lleva el brasileño los ha marcado con Ernesto, 7 en los 8 últimos partidos) y está haciendo entrar en el once a Sergio Canales con mucho criterio. Quizás el más sacrificado de la plantilla está siendo Feghouli, uno de los futbolistas más habilidosos del Valencia CF pero que ha perdido la titularidad para el vasco en detrimento de otros jugadores de más confianza. Lo que sí está claro es que Valverde encontró la tecla antes del nuevo año -cuatro victorias consecutivas- y salvo la mancha de la sufrida goleada ante el Madrid y la derrota en San Mamés, el Valencia  ha permanecido invicto en el resto de encuentros disputados (14 de 16),  resultados que le han llevado a la quinta plaza y a sólo 2 puntos del cuarto clasificado, precisamente una Real Sociedad que recibirá a los ché en la próxima jornada en un partido absolutamente decisivo. Ya hay ganas.

Brunazo Gama: Resulta que el portugués es un jugador muy desequilibrante, capaz de desatascar un partido con un recorte y un derechazo imparable para cualquier portero. Lamentablemente, el Deportivo de la Coruña no ha sabido aprovecharlo esta temporada... hasta ahora. Lleva tres goles en jornadas consecutivas, y los tres son de una belleza y factura notables. Si el Depor mantiene la categoría y Gama aumenta su regularidad, tendremos en el futuro a uno de los mejores jugadores de la Liga BBVA. Aquí va la lista con sus 5 golazos de esta temporada.

Marcó de nuevo Llorente: El delantero campeón de Europa y del mundo está volviendo a contar para Bielsa. Si jugó contra el Sevilla y el Real Madrid por lesión y sanción de Aduriz respectivamente, frente al Deportivo el técnico argentino le alineó a pesar de que tenía disponible a su artillero titular (13 goles) y el riojano no le defraudó: remate de cabeza a centro de Iraola y típico gol que enchufa Fernando con el Athletic. Es su segundo tanto esta temporada, y a todos se nos antoja que podían haber sido muchos más si Bielsa hubiera querido ponerle antes. Pero prefirió castigar a un jugador que ya había tomado la decisión de marcharse a la Juventus de Turín. Mala suerte.

El Celta aprieta el descenso: Perdieron los gallegos un partido decisivo la pasada jornada en Mallorca con un gol de Gio en el descuento, pero esta vez la suerte ha estado de cara en una auténtica final contra el Zaragoza. En el 92, Orellana da un pase desde la izquierda y el balón lo remata a la red Mario Bermejo para   poner al Celta penúltimo, con los mismos puntos que los maños y a sólo dos de la salvación. Y la semana que viene volverá Iago Aspas tras cumplir su sanción de cuatro partidos. La lucha por el descenso está más abierta que nunca y los de Abel Resino tienen mucho que decir todavía. Por cierto, la semana que viene tenemos un Zaragoza - Mallorca más que decisivo. Uno de los pocos enfrentamientos directos que veremos de aquí al final -el otro es el Granada - Osasuna de la jornada 36- y que promete mucha tensión.

@david_lrl